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DECLARACION DE SANTIAGO

(IV Conferencia, 28/4/991)

En Santiago de Chile, el 27 y 28 de abril de 1991, se reunió la IV Conferencia Política del Socialismo Latinoamericano con el fin de examinar la actual situación mundial y latinoamericana, evaluar el trabajo realizado por la Coordinación Socialista en los últimos años y programar las tareas comunes para el futuro inmediato. La Conferencia examinó los profundos cambios que han tenido lugar recientemente en el escenario internacional y las tendencias que van dando forma a un nuevo escenario mundial hacia fines de siglo.

El enorme desarrollo de las fuerzas productivas en las últimas décadas ha permitido avances en la calidad y extensión de la vida, en el acceso a la cultura y el conocimiento y en la satisfacción de las necesidades materiales de los seres humanos. Sin embargo, al realizarse en la lógica del capitalismo, esos avances no se han extendido al conjunto de la humanidad sino a una parte minoritaria de ella, generando y profundizando desigualdades en los planos nacional e internacional, agudizando antagonismos y conflictos, y deteriorando el medio ambiente hasta el punto de amenazar la vida sobre el planeta. América Latina ha vivido en la década reciente esta profunda contradicción.

La democratización de las instituciones políticas, aunque incompleta, constituye una tendencia positiva que no oculta, sin embargo, el grave deterioro económico de la región, asfixiada por la deuda externa, marcada por el estancamiento, la inflación, la pobreza, la destrucción del medio ambiente, la discriminación de las minorías y grupos étnicos y el grave deterioro de la vida urbana.

El reconocimiento de esta situación hace necesario y urgente imaginar formas políticas que permitan a los seres humanos disfrutar del progreso y no ser víctimas de él. El desarrollo de la ciencia y la técnica puede llegar a resolver para siempre los problemas del hambre y la desnutrición en el mundo, mejorar el nivel de vida, vivienda y salud de todos los seres del planeta, incrementar la participación y el acceso a la cultura, ampliar el entendimiento entre las naciones. Pero ello no será fruto del crecimiento descontrolado de las fuerzas productivas, sino de una organización democrática, solidaria y capaz de promover un desarrollo orientado a la superación del ser humano y de sus formas de convivencia.

Estos nuevos desafíos hacen más vigente que nunca el socialismo y los principios de democracia, libertad, igualdad y solidaridad que son de su esencia. Las ideas socialistas, a partir de la crisis que en otras regiones del mundo han sufrido modelos de sociedad burocráticos, centralistas y autoritarios, lejanos a nuestro proyecto, han sido objeto en años recientes de un fuerte cuestionamiento, impulsado por el avance de la ideología neoliberal. Sin embargo, la derecha no ha resuelto ninguno de los graves problemas del continente y ha desarrollado un proyecto que, bajo el pretexto de revalorizar el mercado como elemento indispensable en la gestión económica, pretende convertirlo en el rector de toda actividad social, sustrayendo a la sociedad civil de las decisiones que le compete adoptar por vías democráticas.

Para enfrentar con éxito este proyecto, el socialismo latinoamericano se propone forjar una propuesta alternativa de desarrollo que, sin descuidar el crecimiento, los equilibrios macroeconómicos y el papel del mercado en la gestión de la producción, asigne al Estado democrático las tareas de redistribución y regulación que le son propias y permita un desarrollo basado en la libertad, la justicia y la eliminación de las desigualdades sociales. Una propuesta que contemple los grandes problemas que el modelo neoliberal ha generado o profundizado en nuestra región, destacando entre otros: el deterioro del medio ambiente y la explotación irracional de los recursos naturales, la marginalidad, la discriminación étnica, la inseguridad de la vida, la falta de esperanza para la juventud, la miseria a la que es relegada la tercera edad, la discriminación de la mujer, etc.

La propuesta socialista esta indisolublemente ligada a la democracia que estimamos la única forma política a través de la cual es posible avanzar hacia el pleno desarrollo de la condición humana. Pero hace ver, sin embargo, que si en democracia no es posible resolver los problemas de esas grandes mayorías de seres discriminados, marginados y postergados, este valor fundamental corre el riesgo de vaciarse de contenido popular y debilitarse ante las fuerzas que aun hoy aspiran a su destrucción.

La propuesta socialista latinoamericana está esencialmente fundamentada en la autodeterminación de nuestros pueblos, el respeto a su soberanía e identidad y en el principio de la no intervención. En ese sentido, los socialistas latinoamericanos no podemos sino deplorar y condenar una vez más la intervención militar norteamericana en Panamá el continuado acoso y hostigamiento a la República de Cuba y la estrategia militarista e intervensionista de los Estados Unidos. Asimismo, reafirmamos nuestra decisión de combatir el narcotráfico, sin aceptar medidas unilaterales que lesionen nuestra soberanía.

El socialismo latinoamericano es también profundamente partidario de la integración de nuestro continente. La Conferencia ha reconocido el fracaso de las experiencias de integración llevadas adelante en décadas anteriores, pero considera que, a partir de la comunidad de valores democráticos que se va consolidando en América Latina, es posible avanzar regional o subregionalmente hacia proyectos de integración y cooperación que tengan como centro el mejoramiento del nivel de vida de nuestros pueblos, el fortalecimiento de la democracia y la defensa y promoción de los derechos humanos, el desarrollo tecnológico y productivo, la ampliación de mercados y la cooperación política. La integración es, además de necesaria, una tarea urgente ante las tendencias de regionalización excluyente que hoy se perciben en la economía mundial, ante las cuales ningún país puede gravitar por sí solo, pero la región en su conjunto puede y debe jugar un papel.

En la proximidad de la conmemoración de los 500 años de la llegada de los españoles y portugueses a nuestro continente, los socialistas latinoamericanos reafirmamos nuestra identidad nacional, étnica y cultural y reconocemos los plenos derechos de las nacionalidades indígenas en la nueva dimensión de desarrollo y progreso que propugnamos.

Finalmente, los socialistas latinoamericanos consideramos que estas propuestas, en la situación actual que vive América Latina, son convergentes con las de otras fuerzas políticas y aspiramos a participar y dialogar de modo permanente con ellas, en la búsqueda de acuerdos que permitan el progreso de nuestra región.