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DOCUMENTOS BÁSICOS DECLARACION DE LIMA "SALVADOR ALLENDE: DEMOCRACIA Y SOCIALISMO" (III Conferencia, 30/10/1988) Reunidos en Lima entre el 28 y el 30 de octubre de 1988, los partidos integrantes de la Coordinación Socialista Latinoamericana hemos llevado a cabo nuestra III Conferencia Política, "Salvador Allende: Democracia y Socialismo", en homenaje a nuestro mártir emblemático en el 80º. Aniversario de su natalicio, impulsando nuestro esfuerzo permanente por la construcción del socialismo y la democracia en nuestra América hermana. Los socialistas latinoamericanos hemos reafirmado en esta Conferencia los principios ideológicos que han fundado nuestra Coordinación y que se inscriben en la s tradiciones nacionales, populares y revolucionarias del socialismo en nuestro continente. Reafirmamos nuestra identidad socialista autónoma, persuadidos de que la construcción del socialismo en nuestro continente debe obedecer a los mandatos de nuestra historia, a la armónica combinación de nuestras tradiciones nacionales con las exigencias de la unidad continental, aspiración internacionalista de nuestros pueblos fraternos. Para nosotros el socialismo ha de ser la culminación del gran proceso histórico de la formación de nuestras identidades nacional y latinoamericana. Ello impone a nuestras organizaciones políticas el gran esfuerzo de creatividad que ponga en práctica la demanda de José Carlos Mariátegui: solo "sin calcos ni copias" podremos construir la nueva sociedad que abrigan en sus luchas históricas los pueblos de nuestro continente. La raíz popular del socialismo latinoamericano lo define como absolutamente democrático. La democracia para nosotros, es esencial al socialismo. No es para nosotros la democracia un simple instrumento político, desechable según la circunstancia histórica. La democracia (las más amplias libertades públicas y ciudadanas) es consustancial al socialismo latinoamericano. Esta convicción democrática
nos obliga a rescatarla en todas sus dimensiones, más allá
de la prédica liberal que el imperialismo y los grupos dominantes
han utilizado para convertir la formalidad de la democracia en coartada
de sus intereses. Reivindicamos las luchas populares por la democracia
en nuestro continente. En su defensa, los pueblos de América Latina
han engrosado sus listas de mártires, en históricos sacrificios. Y esta es la hora de la liberación impostergable de la América Latina, la hora de la democracia para todos que solo el socialismo podría construir. En esta hora de definiciones, los socialistas latinoamericanos reafirmamos nuestro compromiso por la integración continental. Nuestra región afronta retos ineludibles. Los socialistas latinoamericanos, en esta III Conferencia Política, manifestamos nuestra común voluntad de contribuir a afrontar el agudo problema de la deuda externa con espíritu soberano, respetando el derecho de nuestros pueblos a la satisfacción de sus más elementales necesidades, reconociéndolas como el único criterio justiciero de nuestra acción ante los organismos financieros del mundo. Esta dimensión de la soberanía económica de nuestro continente es parte de nuestra vocación isoslayable por una inserción internacional de América Latina que respete nuestro derecho y reconozca nuestra obligación de contribuir a un nuevo orden internacional basado en la justicia entre las naciones, el derecho internacional como norma rectora de cualquier conflicto, la paz y el desarme universal. Por ello, y por la experiencia histórica de nuestros pueblos, rechazamos toda injerencia en los asuntos internos de América Latina. Todo ello nos exige una firma actitud ante la acción del imperialismo norteamericano, que hoy, en Centro América, intenta la reedición de un dominio antihistórico, condenado en diversos foros internacionales, rechazado por la experiencia de los pueblos de nuestro continente. En esta hora de rescate histórico de nuestra soberanía, reafirmando la vigencia de la autodeterminación de nuestros pueblos, respaldamos los esfuerzos del pueblo y el gobierno de Nicaragua por hacer respetar su legítima soberanía; del pueblo panameño que resiste a las presiones norteamericanas en defensa del Pacto Torrijos Carter; de los pueblos de El Salvador y Guatemala que luchan por su liberación. Una era de nuevas relaciones entre nuestros pueblos y los Estados Unidos habrá de basarse en el respeto de nuestros derechos a la independencia y a la justicia internacional. A los viejos o nuevos garrotes se opone ahora la voz soberana de América Latina. Seguros de la energía que emana de los pueblos, es que nuestra Coordinación Socialista contribuye decididamente al fortalecimiento de nuestros movimientos populares. Por ello, reconocemos como un verdadero triunfo continental el éxito reciente del pueblo chileno que ha empezado a reconquistar su fructífera historia, proscribiendo con sus votos y sus luchas a una de las más condenables dictaduras de nuestro continente; y reiteramos nuestro apoyo decidido a la causa democrática de Paraguay y Haití, y el tajante rechazo a las pendientes situaciones coloniales de Puerto Rico, Malvinas y otras. Conscientes también de que el narcotráfico, con su secuela de influencia política y corrupción generalizada, constituye uno de los problemas insoslayables del futuro inmediato de nuestros países, nuestra Conferencia ha planteado su más decidido enfrentamiento a esta lacra regional pero reconociendo, con la verdad de las evidencias, que grave responsabilidad obliga en esta materia a los gobiernos de aquellos países que experimentan los más altos índices de consumo de drogas a nivel mundial. Combatiremos el narcotráfico pero no permitiremos que los gobiernos de las grandes potencias económicas descarguen sobre nuestros pueblos el peso de su propia responsabilidad. La III Conferencia ha comprendido también que las luchas latinoamericanas se inscriben dentro del gran movimiento universal por la liberación de todos los pueblos del mundo. Saludamos, por lo tanto, la justa lucha del pueblo palestino encabezada por la OLP por rescatar el derecho a su Estado y su territorio nacionales, hoy injustamente negados por la ocupación que emana de la fuerza contraria al derecho internacional. Respaldamos también la lucha del Frente POLISARIO por la consolidación de la República Arabe Democrática. Reconocemos los esfuerzos generosos del pueblo, el Partido Baas Arabe y Socialista y el gobierno de la República de Irak por la obtención de una paz legítima y duradera cuyo paso previo es el cese de fuego en la región del Golfo Pérsico. Brindamos nuestro pleno apoyo a las propuestas que el Partido del Trabajo de Corea ha formulado para reunificar su patria, sin la injerencia de fuerzas exteriores, preparándonos para celebrar el 13er. Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, a realizarse en Pyogyang en 1989, bajo el lema de la solidaridad antiimperialista, la paz y la amistad. La III Conferencia reconoce, finalmente, la solidaria presencia de los partidos que, desde otras partes del mundo, han concurrido en calidad de fraternos observadores durante nuestras deliberaciones; y saluda la creación de la Izquierda Unida de Bolivia, augurándole los mayores éxitos. Igualmente a nuestros anfitriones, el pueblo de Lima y el PSR, reafirmando nuestro compromiso permanente de respaldo revolucionario, de aliento a los esfuerzos de la Convergencia Socialista y a las fuerzas de Izquierda Unida, por el triunfo histórico que merece la patria de José Carlos Mariátegui. |