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DOCUMENTOS BÁSICOS LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA LATINA Y LOS NUEVOS DESAFÍOS (III Conferencia, 30/10/988) La historia política de América Latina es la lucha por alcanzar la plena soberanía e independencia, lesionadas por las pretensiones de las grandes potencias de cada época. No es casual, por ello, que el principio de no intervención y el derecho a la autodeterminación constituyan reivindicaciones permanentes de nuestros pueblos. Sin la vigencia de estos principios resulta inconcebible la igualdad jurídica entre los Estados, la solución pacífica de los conflictos e incluso la posibilidad de lograr un acuerdo para el establecimiento de un nuevo orden económico internacional que permita atenuar algunos de los rasgos más injustos y desiguales del actual intercambio. Cuando en diversas latitudes del Continente los pueblos asumen el rol protagónico que les corresponde, los socialistas latinoamericanos expresamos nuestra concepción autónoma y latinoamericanistas, que fuera expuesta en el documento "Perfiles Históricos", emanado de la I Conferencia del Socialismo Latinoamericano - Montevideo, abril de 1986 - y ratificada en la II Conferencia México, mayo de 1987. Algunos hechos nos llenan de optimismo: el triunfo del pueblo chileno con el NO a Pinochet y a la dictadura, el formidable avance de las fuerzas democráticas y progresistas de México en las pasadas elecciones del 6 de julio, la nueva Constitución brasileña, el crecimiento de la Izquierda Unida del Perú y la formación de la Izquierda Unida en Bolivia, entre otros avances. Pero la existencia de regímenes democráticos en la mayoría de los países, siendo esperanzadora, no colma la aspiración de los socialistas ni satisface las necesidades de nuestros pueblos, dada la influencia nefasta de la política intervensionista y de agresión del gobierno de Estados Unidos, cómplice de las oligarquías y debido a la dispersión de las fuerzas sociales del campo popular. Ante el tema de la deuda externa, las fuerzas democráticas y socialistas del subcontinente hemos planteado a Latinoamérica no solo no podrá crecer sino que tampoco podrá consolidar la democracia política si no modifica radicalmente su comportamiento en relación al capital financiero internacional. Hay diversos conceptos y prácticas de democracia. Los socialistas aspiramos a una democracia plena y participativa, a una democracia dotada de capacidad transformadora. Relaciones de América Latina con Estados Unidos En cuanto al carácter de las relaciones entre Latinoamérica y los Estados Unidos, debemos tomar en cuenta que la política de la actual administración norteamericana retoma y actualiza un enfoque que ha resultado históricamente erróneo, contrario a la voluntad y a los intereses de los países latinoamericanos. Decimos que es errónea, pues se fundamenta en supuestos equivocados, como las referencias constantes a una imaginaria "comunidad de intereses" y a la igualdad entre los países; al sumir el principio de la igualdad jurídica en términos formales, como una relación entre equivalentes, ocultan una política de dominación basada en la desigualdad real. La política de igualdad formal no ha significado que Estados Unidos respete la soberanía de los países de América Latina: por el contrario, la historia demuestra que ha intervenido en forma activa en nuestros asuntos internos. Por ello, un nuevo orden de relaciones interamericanas deberá partir de una definición distinta a la actual. No queremos que América Latina rompa los lazos con la potencia del Norte, sino que esta se defina asumiendo la diversidad de las partes y comprometiéndose al respeto de la soberanía e independencia de todos los países sin excepción. Democracia y socialismo En el documento "perfiles Históricos" se plantea la unidad indesligable del binomio democracia y socialismo, ya que si nosotros aspiramos a un socialismo con plenas libertades democráticas no es posible aceptar ciertas prácticas que han desviado este fundamento socialista. El socialismo al que aspiramos debe garantizar el derecho al trabajo - único creador de la riqueza social-, todas las libertades democráticas -esto es, libertad de reunión, asociación, tránsito, expresión, con pluralismo y alternancia en el ejercicio del gobierno- y en la relación Estado Sociedad, en fin un socialismo que defienda todas la garantías ciudadanas y que asegure a los trabajadores su innuencia e intervención en las decisiones y en el rumbo del Estado. En el campo económico, se requiere asumir un funcionamiento soberano que reconozca la interrelación, que rechace la subordinación y dependencia al interés extranjero. Todo esto en el marco de una auténtica integración latinoamericana. Necesitamos, por otra parte, impulsar una política de no alineamiento real, al margen de los bloques políticos y militares y de su dinámica, así como luchar contra las relaciones internacionales antidemocráticas, inducidas bajo el peso de las zonas de influencia. Un problema a enfrentar es el de la deuda externa. A la política de "pagar para crecer" que se traduce en "pagar precisamente para no crecer", hay que oponer el no pago o la moratoria. Una política basada en el multilateralismo, en la cohesión de los deudores para buscar un cambio en la conducta de las agencias internacionales del crédito y de los distintos acreedores privados. No todos nuestros acreedores son iguales ni todos los gobiernos de los países acreedores tienen la misma conducta. En el campo de la industria se requiere introducir
modalidades a la inversión extranjera que ponga en el centro el
interés nacional, y abrir paso a la independencia tecnológica,
sin la cual la entrada al siglo XXI amenaza el futuro histórico
de nuestras naciones. Conclusiones Para el logro de la democracia, la justicia social, la soberanía e independencia de nuestros pueblos, se requiere la unidad de todas las fuerzas progresistas, revolucionarias y socialistas. El socialismo en América Latina tiene un aspecto propio que debe dirigirse con una política dentro de la perspectiva de la transformación socialista y revolucionaria de la gran patria latinoamericana, para lo cual debemos propiciar el robustecimiento de las organizaciones sociales y populares, hacia la construcción de un poder popular alternativo al actual sistema injusto. |